![]() |
|---|
DINERO
Hoy en día, construir con recursos propios es prácticamente imposible, a menos que se tengan excedentes considerables. Sin embargo, para cualquiera que esté iniciando en el negocio de la construcción resulta inevitable recurrir a mecanismos de financiamiento, a fin de contar con los suficientes recursos como para desarrollar sus propias ideas y proyectos. Existe una actitud generalizada a huirle a todo lo que huela a crédito (sobre todo si es con alguna institución bancaria), ya que se piensa generalmente en quienes ofrecen todo tipo de financiamiento como una especie de “socios incómodos”, y muchos consideran preferible la relativa “seguridad” de no “deberle nada a nadie”. Sin embargo esto es un error. En primer lugar, porque el financiamiento per se no es algo dañino ni mucho menos. Al contrario, utilizada con inteligencia, una estrategia de financiamiento suele ser provechosa. Pongamos un ejemplo: usted consigue un préstamo líquido con un interés del 15% anual. El monto entero del principal usted lo coloca en préstamo adicional a un 21% anual. De esa manera ha obtenido, sin invertir un solo peso de su bolsa, un 6% anual. El problema de endeudarse es -como seguramente lo supone- hacerlo sin una estrategia definida y sin haber realizado un análisis a fondo sobre el impacto que el costo de la deuda tiene en la tasa de retorno sobre la inversión (ROI por sus siglas en inglés). De ahí a que la pregunta no sea ¿endeudarse o no? Mas bien, la pregunta a hacerse es: ¿cuánto me costará -en dinero y en porcentaje- endeudarme? y sobro todo, ¿sigue siendo el proyecto RENTABLE una vez que agregamos el costo del financiamiento? CP Francisco Peraza Pérez
|
![]() |