TÉCNICO
La industria de la construcción es responsable del más alto porcentaje volumétrico de los residuos totales en las naciones desarrolladas

La industria de la construcción es responsable del más alto porcentaje volumétrico de los residuos totales en las naciones desarrolladas, a razón de 450 kg por año por habitante. El panorama en los países en vías de desarrollo no es más alentador.

Los sistemas constructivos a base de mampostería (block de concreto, ladrillo, piedra) que prevalecen en México son particularmente representativos de la falta de sustentabilidad. En esencia, los bloques son materiales prefrabricados modulares—se unen para conformar elementos constructivos mayores. Sin embargo, si el diseño arquitectónico y estructural no se adapta a las dimensiones de dichos elementos constructivos, lejos de optimizar su uso, se generan altos índices de desperdicio. La mampostería está pensada y fabricada como las unidades mínimas de una construcción. Si para terminar un muro hasta la esquina (como se indica en los planos constructivos) se requiere una fracción de las dimensiones del material, habrá que realizar cortes. Si se realizara un corte perfecto con herramienta adecuada, aún así se desperdiciaría la fracción no requerida del bloque, pues difícilmente se podría emplear justo esa pieza en otro lugar de la obra, por lo que terminaría desechándose como escombro. El desperdicio es aún mayor en nuestra realidad, donde los cortes se efectuarán mediante golpe de herramienta, probablemente en varios intentos, dependiendo la habilidad del albañil.

Los mismos bloques necesitan de un mortero para ser unidos y para ser recubiertos. Esta argamasa de arena, agua y cemento, se mezcla típicamente en el suelo o en el firme (donde se perderá un porcentaje del volúmen por absorción o por inaccesibilidad a la herramienta) y posteriormente se embarra y proyecta sobre la mampostería (donde una parte se caerá, rebotará o salpicará). Como raramente se calcula con precisión las proporciones de agua, cemento o arena, la mezcla en sí se realizará a prueba y error. El volúmen total con el que se planea construir un solo muro, será también medido a ojo, y habrá consecuentemente un sobrante desperdiciado.

Habrá que mencionar la forma tradicional de transportar el material a la obra, en camiones obsoletos que van derramando en el camino una estela de grava o fragmentos de barroblock. Una vez que llegan a la zona de construcción, los camiones de volteo vaciarán la arena en un lugar libre. Esas nubes de polvo que se forman no solo contaminan sino que hacen perder dinero al constructor. Finalmente los albañiles aventarán de mano en mano los bloques, donde el material que sobreviva sin quebrarse será apilado en el lugar más conveniente. Dicho lugar será típicamente al aire libre, por lo que el viento y la lluvia también tendrán oportunidad de dar cuenta de los montones de gravilla y arena, que en lugar de formar parte de una construcción nueva terminará deteriorando las tuberías de drenaje pluvial.
A la lista habrá que sumar acabados, ventanería, herrería, cableado, tubería y demás material sobrante de la obra. Todos estos residuos forman parte de la fase de construcción, es decir, una demolición no se ha empezado a considerar, y el problema de contaminación ya es de inicio grave.

Ahí donde existe un problema serio, existe también una gran oportunidad.

 

Ing. Oscar Fdo. Mendoza Lozano
El eje zeta, agrupación de diseño.
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